Qué es
El calendario que lleva un buzón nuevo de cero a su volumen de régimen, y el protocolo semanal que vigila que siga llegando a la bandeja una vez está enviando. Calentar y vigilar son dos cosas distintas, y casi todo el mundo hace la primera y se olvida de la segunda.
Por qué importa
Un buzón nuevo no tiene historial. Para Google o Microsoft es indistinguible de una cuenta creada esta mañana para mandar spam, así que empieza con reputación cero aunque el dominio lleve años. El calentamiento es el proceso de construir ese historial despacio: envíos que se abren, se responden y se marcan como importantes, hasta que el buzón acredita que es una persona.
Saltárselo tiene un resultado predecible. El buzón queda marcado en días, el dominio acumula reputación negativa, y recuperarlo cuesta semanas de silencio o directamente reemplazarlo. Es el error más caro del bloque porque no avisa: los correos siguen saliendo, las métricas de envío siguen en verde, y las respuestas simplemente no llegan.
La subida va por tramos, no por ganas. Primera semana solo warmup automático, entre 5 y 10 al día, cero prospección. Segunda semana, warmup a 15 o 20 y sigue sin haber prospección. Tercera semana entra la prospección de verdad a 10 o 15 correos, vigilando rebotes a diario. Cuarta semana se sube a 20 o 25. A partir de ahí, y solo si los indicadores aguantan, el régimen de 40 en frío más 10 de warmup por buzón.
Y la parte que casi nadie hace: el warmup no se apaga nunca. Ni cuando el buzón rinde, ni cuando la campaña va bien, ni para ganar hueco de volumen. Apagarlo el día que «ya está caliente» es lo que quema buzones en semanas.

¿La tienes o no?
Sí o no. Si tienes que pensarlo, es no.
- ¿Tienes escrito en qué semana está cada buzón, o los tratas todos igual?
- ¿Sigue encendido el warmup en los buzones que ya están a pleno rendimiento?
- ¿Miras rebotes y quejas cada semana, o solo cuando algo va mal?
- ¿Sabes a partir de qué número paras la campaña, decidido antes y no en caliente?
- ¿Cuándo comprobaste por última vez si alguno de tus dominios está en una lista negra?
Cómo se hace, paso a paso
Enciende el warmup el día que existe el buzón. Antes de que haya campaña, antes de que haya lista. El reloj empieza aquí y no se puede acelerar después.
Usa el buzón como una persona durante el calentamiento. Responde a algún correo interno, suscríbete a un par de boletines del sector, manda algo real. La actividad orgánica añade variedad al patrón y el warmup automático solo no la da.
Sube por tramos con la tabla delante. Semana 1: warmup 5-10, prospección cero. Semana 2: warmup 15-20, prospección cero. Semana 3: prospección 10-15. Semana 4: prospección 20-25. Régimen: 40 más 10. Resultado visible: una tabla con un buzón por fila y la semana en que está cada uno.
Fija los umbrales de parada antes de lanzar. Rebotes duros por debajo del 3%, quejas de spam por debajo del 0,1%, tasa de bandeja del warmup por encima del 85%. Escritos antes, porque en caliente siempre parece que se puede aguantar una semana más.
Revisa quince minutos cada semana. Las cuatro cifras de arriba, más autenticación sin errores y listas negras. Quince minutos, el mismo día, siempre.
Aplica el protocolo de caída sin negociar. Por debajo del 70% de bandeja o con más de dos o tres quejas en una semana: parada inmediata de prospección en ese buzón, diagnóstico de los registros, una o dos semanas de solo warmup. Si a las dos semanas no vuelve por encima del 80%, el buzón se retira. No se salva un buzón quemado; sale más barato uno nuevo.
Rota los dominios cuando toque. Un dominio espejo bien llevado aguanta entre seis y doce meses. Señales de rotación: bandeja por debajo del 70% más de dos semanas pese a las correcciones, más de cinco quejas en un mes, o aparición en lista negra.
Errores frecuentes
- Apagar el warmup cuando el buzón ya rinde. El más común y el más caro. El warmup es lo que sostiene la reputación mientras envías, no un trámite previo.
- Subir volumen porque la campaña va bien. Que vaya bien es exactamente lo que hace atractivo saltarse el tramo. La reputación se deteriora con retraso: cuando lo ves, llevas tres semanas rompiéndola.
- Insistir cuando cae la entregabilidad. Cada correo adicional desde un buzón tocado empeora la situación. Parar duele un día; no parar cuesta un dominio.
- Intentar rescatar un buzón quemado. El coste de oportunidad de dos meses intentándolo supera al de crear uno nuevo y calentarlo cuatro semanas.
Un caso
Lo que hace peligroso este sistema es que su fallo no avisa. Un buzón que se está quemando sigue enviando: los correos salen, el panel los da por entregados, y las métricas de envío se mantienen en verde.
Lo único que cambia es que las respuestas dejan de llegar, y eso se atribuye al copy, a la lista o al mercado antes que a la entregabilidad, porque la entregabilidad es lo único que no se mira desde dentro del propio panel.
De ahí que este sistema sea un calendario escrito antes de empezar y una revisión semanal con umbrales fijados de antemano. En caliente, siempre parece que se puede aguantar una semana más.
Esto no tiene sentido hasta que PR-05 · Infraestructura de email esté instalado: no se calienta lo que no existe.
El siguiente es PR-09 · Secuencias de cold email, que es lo que se envía cuando el buzón ya aguanta.