Qué es
La herramienta que sacas en la reunión para justificar tu precio delante de quien decide. No fija tu precio: eso es FU-20. Fija el argumento económico con el que lo defiendes.
Por qué importa
La distinción es la razón de que esta ficha exista separada, y conviene tenerla clara desde el principio: FU-20 decide cuánto cobras tú; esto es lo que tu cliente pone encima de la mesa cuando alguien le dice que es caro.
Y funciona porque cambia la conversación de eje. Mientras se habla de precio, la comparación es contra otros proveedores. Cuando se habla de retorno, la comparación es contra no hacer nada, y ahí casi siempre gana el que hace algo.
Hay una forma de presentar el retorno que convence más que el propio retorno, y es contraintuitiva: los meses que tarda en pagarse. Un retorno de mil por ciento genera desconfianza porque suena a promesa de vendedor. Que se pague en menos de un mes es la misma información y se cree, porque el interlocutor puede comprobarla mentalmente en dos segundos.
Y la trampa que la desactiva es inflarla. Una calculadora con supuestos optimistas se detecta a la primera pregunta y quema la credibilidad de todo lo anterior. Los supuestos van visibles y editables, para que el otro pueda bajarlos él mismo y ver que sigue saliendo.

¿La tienes o no?
Sí o no. Si tienes que pensarlo, es no.
- ¿Puedes justificar tu precio con números o solo con argumentos?
- ¿Expresas el retorno en porcentaje o en meses de recuperación?
- ¿Son visibles los supuestos, o están escondidos en la fórmula?
- ¿Aguantaría tu calculadora que el otro bajara los supuestos a la mitad?
- ¿Se usa en la demo o solo se manda después?
Cómo se hace, paso a paso
Empieza por el coste de no hacer nada. Qué pierde hoy cada mes tu cliente por no tener esto resuelto. Ese número es el ancla, y va antes que cualquier precio.
Escribe los supuestos, uno por línea y visibles. Volumen, ticket, tasa de conversión, margen. Cada uno editable por el interlocutor.
Sé conservador a propósito. Usa el extremo bajo del rango. Si sale bien con los números pesimistas, no hace falta discutir los optimistas.
Calcula el retorno y conviértelo a meses. El porcentaje sirve para el cálculo; los meses son lo que se dice en voz alta.
Deja el número que se dice en una sola línea. Se paga en tanto tiempo. Esa frase es el producto de toda la herramienta.
Prueba el escenario malo delante del otro. Baja los supuestos a la mitad en la propia llamada y enséñale que sigue saliendo. Es lo que convierte una calculadora en un argumento.
Enséñale a usarla, no solo se la mandes. Si va a defenderla sin ti delante, tiene que saber qué contestar cuando le discutan un supuesto.
Errores frecuentes
- Supuestos escondidos. Una caja negra que escupe un número grande no convence: levanta sospecha.
- Números optimistas. Se caen a la primera pregunta y arrastran la credibilidad de todo lo demás.
- Expresarlo solo en porcentaje. Cuanto más alto, menos creíble. Los meses se comprueban mentalmente.
- Enviarla sin enseñarla. Si la mandas por correo en vez de abrirla en la reunión, nadie la mira y el argumento se pierde.
- Confundirla con tu pricing. Esto es su argumento, no tu precio. Mezclarlas produce una herramienta que no sirve para ninguna de las dos cosas.
Un caso
El cambio de unidad es lo que hace el trabajo. La misma operación expresada como un retorno de cuatro cifras genera una ceja levantada; expresada como que se paga en menos de un mes, produce un asentimiento.
No cambia la aritmética. Cambia que la segunda forma se puede comprobar de cabeza y la primera hay que creérsela.
Se apoya en FU-20 · Estructura de honorarios, que fija tu precio, y en FU-40 · La transformación, que define qué se está midiendo.
Se usa en la fase E de la demo (VE-10 y VE-17) y en la sección E1 de CO-04 · Sales letter.